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Que sí, que los coches eléctricos (los que llevan pilas) molan un montón. Pero conviene NO olvidar el que quizá sea su principal inconveniente… Ahora que BMW ha presentado a bombo y platillo el Mini E, aprovechemos a echar un vistazo a suficha técnica (en pdf) para hacernos una idea del estado de la técnica de los coches eléctricos puros, que tienen toda la pinta de ser el paso intermedio hasta la llegada de la verdadera revolución: los coches de hidrógeno. Antes de ver algunos datos, recordar que el grado de “ecologicidad” de los coches eléctricos que se recargan en la red depende del tipo de producción empleado para obtener la electricidad disponible en el enchufe. Si proviene de centrales térmicas o nucleares, el asunto no pinta tan “verde” como quieren hacernos creer. La popularización del coche eléctrico requiere empezar la casa por los cimientos: invertir primero en energías renovables, especialmente la solar. Pero lo realmente destacable son los tiempos de recarga para una autonomía máxima (dependiendo de la diversión que queramos a la hora de conducir) de 240 km. Con un enchufe de 110 voltios y 12 amperios (un enchufe típico de una casa estadounidense) serán necesarias 23,6 horas para recargar completamente las baterías. En Europa la cosa pinta algo mejor, ya que el voltaje de las redes residenciales es de 230 V. Un enchufe así, que admita una intensidad de 32 A (algo poco habitual en una casa normal, salvo quizá el enchufe de la vitrocerámica) puede recargarle las pilas al Mini E en unas más aceptables 4,4 horas. Incluso un enchufe “industrial” de 230-240 V con una intensidad de 48 A nos obligará a una espera de casi 3 horas si queremos visitar a un amigo en otra provincia. La cifras pueden ser válidas para una recarga nocturna y un uso básicamente urbano, pero no son de recibo para viajes más “serios”. Para eso habrá que recurrir, cuando el petróleo ya no sea una opción, a los coches de hidrógeno, siempre y cuando no se los “cargen” antes. ¿Para cuando un Mini FCHV (Fuel Cell Hybrid Vehicle)? |